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Por lo general, todos los cerveceros caseros en un momento u otro (casi siempre), tenemos superávit de ingredientes después de nuestras elaboraciones, si somos cuidadosos y seguimos unas pautas en su almacenamiento, podrán durarnos en sus mejores condiciones bastante tiempo.

Malta

El aspecto más importante a la hora de almacenar la malta o granos es la humedad, debemos buscar el lugar de la casa más seco y alejado de la humedad, envasar al vacío nuestros sobrantes de malta es la mejor opción para tenerlos “a salvo” de la humedad. Si no disponemos de una envasadora al vacío, una buena opción es utilizar envases plásticos que cierren herméticamente.

La temperatura ambiente del lugar donde almacenamos los granos no debería superar nunca los 30ºC y deberíamos evitar apilar sacos para que no se aplasten.

En las mejores condiciones de almacenamiento, los granos sin moler podrían llegar a durar de forma estable 18 meses, hay que tener en cuenta que cuando más oscuro es el grano más tiempo dura en buenas condiciones.

Si compramos granos ya molidos, debemos tener los mismos cuidados a la hora de su almacenamiento, aunque en condiciones ideales perderían su estabilidad en unos 6 meses.

Lúpulo

Hay que tener en cuenta que hay mucha diferencia de unas variedades de lúpulos a otros y su grado de degradación en el tiempo, pero dicho esto debemos destacar que el calor y el oxígeno son los principales enemigos a combatir a la hora de almacenar nuestros lúpulos.

Un paquete de lúpulo en pellets sin abrir, puede llegar a durar de 2 a 4 años refrigerado y hasta 5 años si está congelado, por el contrario el lúpulo en flor en las mismas condiciones sólo permanecerán estables de 6 a 12 meses, si abrimos una bolsa de lúpulo, ya sea de pellet o flor debemos sellarla al vacío cuanto antes y meterla en la nevera o congelador, cuanto más frío mejor.

Si no tenemos la opción de un sellado al vacío, la mejor solución es utilizar bolsas zip (esas que venden en los chinos) que sellen herméticamente, intentando sacar todo el aire posible de dentro de la bolsa, y meterlas en el congelador. Una vez abierto un paquete que no se almacena envasado al vacío intentad utilizarlo en las 6 u 8 semanas siguientes para que no pierda su estabilidad, si es lúpulo en flor intentad utilizarlo antes de un mes una vez abierto el paquete.

Levadura

Si tenemos en cuenta que la levadura es un organismo vivo su almacenamiento se vuelve aún más vital para su correcta viabilidad de fermentación, tanto las levaduras secas como las líquidas deberán ser almacenadas en frío, en temperaturas cercanas a la congelación, idealmente entre 1 y 5 grados.

Las levaduras secas toleran algo mejor la subida de temperaturas, pero se mentendrán en mejores condiciones en el frigorífico. En las levaduras líquidas, debemos tener muy en cuenta sus fechas de envasado y por tanto de caducidad, para conocer la viabilidad del vial y el starter necesario para el lote que vayamos a elaborar.

Antes de inocular nuestra levadura en un mosto, debemos atemperarla un par de horas antes para evitar el choque térmico, que provocaría la muerte de un gran número de ellas.

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